Te digo en qué estado está tu red, qué te puede parar el negocio mañana y en qué orden arreglarlo — con la prueba de cada cosa al lado.
Una línea de internet sin respaldo, un SAI con las baterías agotadas, un cortafuegos que en realidad es el router de la operadora, copias de seguridad que nadie ha restaurado nunca. Son cosas que no dan la cara hasta el día que dan el disgusto — y que se ven en una tarde si alguien sabe dónde mirar.
La auditoría no se hace de una vez: se afina en tres pasadas, y el diagnóstico es más preciso en cada una. Puedes parar en la fase que quieras — cada una tiene su propio informe.
Rellenas un cuestionario de 40 preguntas escritas sin jerga técnica. Se tarda unos 15 minutos y no hace falta saber de redes.
Sale: un informe preliminar, marcado como tal, con las áreas que faltan por comprobar señaladas.
Voy a verlo. Rack, equipo de borde, switches, cableado, puntos de acceso, cámaras, SAI. Con fotos y mediciones.
Sale: el informe afinado — se confirma lo que estaba bien, se corrige lo que no, y aparece lo que nadie recordaba.
Me pasas las facturas de tus operadoras. Concepto a concepto, qué pagas y qué de eso no estás usando.
Sale: el informe cerrado, con el gasto real encima de la mesa.
Cualquiera puede rellenar un cuestionario o mirar una factura. Lo que casi nadie hace es poner las tres cosas una al lado de la otra — y ahí es donde aparece lo que no se ve de otra forma:
Ninguna de estas tres cosas se ve mirando una sola fuente. Y las tres cambian por completo lo que hay que hacer primero.
Una nota sobre 100, repartida en nueve áreas con distinto peso. No es una impresión: cada área tiene escrito por adelantado qué es un 20, un 50, un 80 y un 100, con hechos que se pueden observar.
Crítico significa que hay algo que puede parar el negocio hoy. Excelente tiene que ser raro: si todo el mundo sacara un 85, la nota no valdría nada. Y una nota que solo se apoya en el cuestionario no pasa de 70 — para más hay que haberlo visto.
Un único informe, que se abre con doble clic en cualquier ordenador o móvil y se imprime a PDF. Sin programas que instalar y sin depender de internet para volver a leerlo dentro de dos años.
No es un listado de problemas: es un documento con el que puedes tomar decisiones. La nota te sitúa, los riesgos te dicen por dónde empezar y cada afirmación lleva al lado la prueba en la que se apoya.
Fíjate en dos detalles que marcan la diferencia: «sin datos» cuando algo no se ha podido comprobar — nunca una estimación que suene bien — y las contradicciones entre lo que se declaró y lo que hay, con las dos versiones una al lado de la otra.
El estado de tu infraestructura de un vistazo, y en qué fase está el informe.
Ordenados con un criterio escrito, no a ojo. Primero lo que puede pararte el negocio hoy.
Las contradicciones, con las dos versiones una al lado de la otra.
Concepto a concepto, y qué estás pagando cada mes sin usarlo.
Qué hacer y en qué orden, diciendo de dónde sale cada línea: del cuestionario, de la visita o de la factura.
Con su motivo. Es lo que convierte la auditoría en un consejo y no en un catálogo de ventas.
Ser claro con los límites es lo que hace que una empresa te deje auditarla. Esto es lo que puedes dar por seguro:
No se accede a ningún sistema tuyoNada de escaneos de red, ni de entrar en paneles, ni de conectarse a tus equipos. Todo sale de lo que cuentas, de lo que veo en la visita y de las facturas que me entregas.
Cada afirmación lleva su prueba al ladoLa cita literal de tu cuestionario con su número de pregunta, lo observado en la visita, o el concepto y el importe de la factura. Nada se afirma sin respaldo.
Lo que no se puede medir se diceSale como «sin datos», no puntúa y el informe explica por qué. Nunca se rellena con una estimación que suene bien.
Ningún dato de tus clientesLa auditoría no necesita ni un solo dato personal. El detalle de llamadas de las facturas no se audita. Si aparece algo que no debería estar, se avisa y no entra en el informe.
Sin precios dentro del informeEl diagnóstico va sin cifras mías: con precio se lee como un folleto. El presupuesto, si decides seguir, es otra conversación.
El informe es tuyo, sigas o no conmigoPuedes usarlo para pedir presupuesto a quien quieras. Cada punto flojo apunta a qué tipo de trabajo lo resuelve, no a un producto concreto.
Son 40 preguntas escritas para que las entienda cualquiera — nada de jerga técnica. Se rellena en unos 15 minutos, se guarda solo mientras escribes y al terminar te copia las respuestas listas para enviármelas.
Con respuestas aproximadas vale. Es mejor «unos 20 ordenadores» que dejarlo en blanco. Y no hace falta ningún dato de tus clientes.
El presupuesto de la auditoría depende del tamaño de la empresa y del número de sedes. Escríbeme y te lo digo sin compromiso.